Novena a San Juan Pablo II
Nueve días rezando por la comunidad de San Juan Pablo II que Dios está construyendo en Valdebebas
Del 13 al 21 de octubre
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Recorrido completo
Los cimientos de la vida cristiana
(Días 1-3: confianza, dignidad y amor)
Descubrimos las verdades fundamentales sobre las que Dios construye nuestra vida: confiar en Cristo, reconocer la dignidad de cada persona y vivir la vocación al amor.
Día 1La confianza en Cristo.13 Oct
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios.
Is 41, 10
¡No tengáis miedo! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!
Homilía en el comienzo de su pontificado, Plaza de San Pedro, 22/10/1978
Señor Jesús, a veces el temor a nuestras propias debilidades, al futuro o al qué dirán nos paraliza y nos impide entregarte del todo la vida. Te pedimos, por intercesión de San Juan Pablo II, la gracia de vencer los miedos que nos alejan de ti. Danos la valentía de abrir de par en par las puertas de nuestro corazón, de nuestros hogares y de nuestros trabajos a tu presencia que todo lo renueva.
Te confiamos también los sueños y proyectos de nuestra futura comunidad. Cuando aparezcan dificultades o parezca que los frutos tardan en llegar, recuérdanos que las obras de Dios crecen muchas veces en silencio. Danos un corazón confiado para seguir caminando, sabiendo que tú guías nuestra historia.
Haz que, al mirar a nuestro Santo Patrono, recordemos que tú no nos quitas nada y nos lo das todo. Que esta novena sea una oportunidad para renovar nuestra confianza en ti y dejarnos transformar por tu amor.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria. San Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Día 2El valor sagrado de cada vida.14 Oct
Te alabo porque me has formado de modo admirable; maravillosas son tus obras.
Salmo 139, 14
La persona humana tiene una dignidad incomparable, que no puede ser pisoteada por nada ni por nadie.
Discurso a la Asamblea General de la ONU, Nueva York, 02/10/1979
Padre Bueno, nos has creado a tu imagen y semejanza y nos has pensado desde la eternidad con un amor infinito. Te damos gracias por el regalo inestimable de la vida humana. Ayúdanos a contemplar en cada persona, desde el concebido hasta el anciano y el enfermo, el rostro santísimo de tu Hijo.
Concede a nuestra parroquia un corazón atento para acoger y cuidar a los más frágiles y descartados. Que sepamos mirar a los demás con el mismo respeto y la misma ternura con que San Juan Pablo II defendió la dignidad de cada ser humano.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria. San Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Día 3La vocación del amor familiar.15 Oct
"Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne."
Ef 5, 31
"¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia!"
Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, n. 86
Señor Dios, que has querido bendecir a la humanidad a través de la institución familiar, te encomendamos hoy a todas las familias de nuestra comunidad y del mundo entero. Fortalece a los matrimonios en el amor fiel, concede paciencia a los padres y guarda a los hijos en la fe y la alegría.
Haz que nuestros hogares sean verdaderas iglesias domésticas donde se respire tu paz y se aprenda a perdonar. Te pedimos por nuestra parroquia, para que sea siempre una auténtica Familia de familias donde nadie camine solo.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria. San Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Una vida transformada por Dios
(Días 4-6: oración, perdón y vocación)
Aprendemos a poner a Dios en el centro, dejarnos reconciliar por Él y descubrir el sentido de nuestra vida.
Día 4Poner a Dios en el centro.16 Oct
"¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo"
Salmo 84, 2-3
"Hace falta aprender a orar, como aprendiendo de nuevo este arte de los mismos labios del divino Maestro [...]. En la plegaria se desarrolla ese diálogo con Cristo que nos convierte en sus íntimos"
Novo Millennio Ineunte (n. 32)
Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento del Altar, queremos aprender de San Juan Pablo II a buscarte en el silencio de la adoración. Muchas veces las prisas y las ocupaciones cotidianas nos distraen de lo único necesario. Regálanos el deseo ardiente de permanecer junto a ti.
Enseña a nuestra comunidad parroquial a poner la oración y los sacramentos en el centro de toda nuestra vida y actividad. Que ante el Sagrario encontremos el descanso, la luz para tomar decisiones y la fuerza para amar.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria. San Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Día 5El perdón que sana.17 Oct
"Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso."
Lc 6, 36
"Vendrán con la confianza que asiste a cuantos abren humildemente su corazón a la acción misericordiosa de Dios, al amor que ni siquiera el pecado más grande puede derrotar...[ ] y todo el que busque la esperanza encontrará alivio."
Homilía en la consagración del Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia 17 de agosto de 2002, n. 4
Dios de amor y de consuelo, tu misericordia es infinita y nunca te cansas de perdonarnos. Acudimos a ti reconociendo nuestras faltas y fragilidades, con la certeza de que tu gracia es siempre más grande que todas nuestras caídas.
Limpia nuestro corazón en el sacramento del perdón y concédenos la gracia de ser también nosotros instrumentos de reconciliación. Que en las ofensas sepamos ofrecer el perdón y que a través de nuestra vida manifestemos la ternura de tu amor.
Señor, tú conoces las heridas que llevamos en silencio, las palabras que nos dolieron, los desencuentros que todavía pesan en el corazón y las personas a las que nos cuesta perdonar. Enséñanos a mirar con tus ojos y a recordar que también nosotros vivimos cada día de tu misericordia.
Haz de nuestra futura comunidad un lugar donde nadie tenga miedo de volver a empezar. Que quienes lleguen a nosotros encuentren acogida, comprensión y esperanza. Que aprendamos a pedir perdón con humildad, a perdonar con generosidad y a construir relaciones nuevas sostenidas por tu amor.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria. San Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Día 6Sentido y misión de la vida.18 Oct
"No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca."
Jn 15, 16
"El hombre no puede encontrarse plenamente a sí mismo sino en la entrega sincera de sí mismo."
(Gaudium et Spes n. 24)
"En efecto, los fieles laicos, son llamados por Dios para contribuir, desde dentro a modo de fermento, a la santificación del mundo mediante el ejercicio de sus propias tareas, guiados por el espíritu evangélico"Exhortación Apostólica Christifideles Laici, n15
Señor, que llamas a cada persona por su nombre para una misión única, te pedimos especialmente en este día por los jóvenes. Protege sus corazones de la desesperanza y del vacío, y enciende en ellos el deseo de seguirte con audacia y generosidad.
Por intercesión de San Juan Pablo II, concede a la juventud de nuestra parroquia la valentía de responder a su vocación sin miedo. Que descubran que solo entregando la vida por amor a ti y a los hermanos se alcanza la auténtica felicidad.
Te pedimos también por los matrimonios y las familias, por los adultos en medio de sus responsabilidades, por nuestros mayores y por quienes buscan un nuevo rumbo en su vida. Que cada persona descubra que su existencia tiene un sentido, que es amada por Dios y que siempre hay una misión que cumplir al servicio de los demás.
Por intercesión de San Juan Pablo II, concede a todos los miembros de nuestra comunidad la valentía de responder a la llamada que les haces cada día. Que descubramos que nadie es demasiado joven ni demasiado mayor para colaborar en la obra de Dios y que la verdadera felicidad se encuentra entregando la vida por amor.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria. San Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Una Iglesia en salida
(Días 7-9: servicio, María y misión)
Aprendemos a ver a Cristo en el hermano que sufre, nos ponemos en manos de María y salimos a compartir la alegría del Evangelio.
Día 7Cristo en los sufrimientos del hermano.19 Oct
"Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis."
Mt 25, 40
"Cristo al mismo tiempo ha enseñado al hombre a hacer bien con el sufrimiento y a hacer bien a quien sufre."
Carta Apostólica Salvifici Doloris, n. 30
Señor Jesús, que en la Cruz asumiste todo nuestro dolor, te encomendamos hoy a los enfermos, a los ancianos y a cuantos atraviesan momentos de prueba o soledad. Que experimenten tu cercanía y tu consuelo a través de quienes tú envías para acompañarlos y servirlos. Haznos disponibles para salir a su encuentro con la ternura de tu corazón.
Te damos gracias por el testimonio de quienes sufren y, aun en medio de la dificultad, sostienen con su oración y su entrega la vida de nuestra comunidad. Concédenos un corazón compasivo que sepa reconocer las heridas de nuestros hermanos y nos impulse a acercarnos a ellos con delicadeza, generosidad y amor, sirviéndote en cada uno de ellos.
Señor, hoy queremos acordarnos también de quienes sufren en silencio; de quienes sonríen por fuera mientras llevan una cruz que casi nadie conoce; de quienes esperan una llamada, una visita, una palabra de ánimo o simplemente alguien que les escuche. Abre nuestros ojos para reconocer sus necesidades y danos la valentía de dar el primer paso, saliendo a su encuentro allí donde viven, trabajan o atraviesan sus dificultades.
Enséñanos a descubrir tu rostro en los más frágiles. Que nunca pasemos de largo ante el dolor ajeno. Haz de nuestra comunidad una Iglesia en salida, sensible al sufrimiento de todos y dispuesta a buscar, acoger y acompañar a quienes más necesitan experimentar tu amor. Que sepamos llevar la cercanía de Cristo a los enfermos, a los mayores, a quienes están solos, a las familias que atraviesan dificultades y a todos los que viven alguna forma de sufrimiento. Porque cuando cuidamos a un hermano que sufre, es a ti mismo a quien servimos.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria. San Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Día 8La filial confianza en la Virgen María.20 Oct
«Ahí tienes a tu madre.»
Jn 19, 27
"Totus Tuus ego sum, et omnia mea tua sunt" Maria. ("Soy todo tuyo, y todo lo mío es tuyo" Maria.)
Lema pontificio de San Juan Pablo II
Madre de la Iglesia y Madre nuestra, ponemos bajo tu manto maternal toda nuestra vida y los proyectos de nuestra comunidad. Como San Juan Pablo II, queremos decirte hoy de todo corazón: «Totus tuus», soy todo tuyo. Enséñanos a escuchar la Palabra de Dios y a ponerla en práctica con sencillez. Ayúdanos siempre hacia tu Hijo Jesús y enséñanos a caminar unidos en la fe, la esperanza y la caridad.
Tú que, tras recibir el anuncio del ángel, saliste con prontitud al encuentro de tu prima Isabel, enséñanos a ser una Iglesia en salida. Que no nos encerremos en nuestras preocupaciones ni nos conformemos con esperar, sino que sepamos ir al encuentro de quienes necesitan una palabra de esperanza, una mano amiga o la alegría del Evangelio.
Madre, tú conoces nuestros miedos, nuestras incertidumbres y los caminos que todavía no vemos claros. Como acompañaste a Jesús en Nazaret y permaneciste junto a la Cruz, acompaña también a nuestra comunidad en este tiempo de espera y de esperanza. Enséñanos a confiar cuando no entendemos y a perseverar cuando los frutos parecen tardar en llegar.
Haz que llevemos a Cristo allí donde vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Que nuestra parroquia no sea sólo un lugar de acogida, sino también una comunidad misionera que sale al encuentro de las personas para acercarlas a tu Hijo.
Pon bajo tu manto a todas las familias de Valdebebas, a los niños, los jóvenes, los adultos y los mayores. Que nadie se sienta solo en su camino de fe. Reúnenos como una verdadera familia alrededor de tu Hijo y ayúdanos a construir una comunidad donde cada persona se sienta acogida, conocida y amada.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria. San Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Día 9Enviados a anunciar la alegría del Evangelio.21 Oct
"Y les dijo: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación."
Mc 16, 15
"¡La fe se fortalece dándola!"
Carta Encíclica Redemptoris Missio, n. 2
Espíritu Santo, fuego de amor y de verdad, te pedimos que renueves en cada uno de nosotros el ardor misionero. No permitas que guardemos el tesoro de la fe solo para nosotros, sino que sepamos compartirlo con alegría en nuestros ambientes cotidianos.
En la víspera de la fiesta de San Juan Pablo II, te pedimos por nuestra parroquia, para que sea un faro de luz y una casa abierta a todos. Que formemos una comunidad de discípulos misioneros capaces de anunciar a Cristo vivo a quienes nos rodean.
Señor, te presentamos a las personas que viven cerca de nosotros y que quizá todavía no te conocen, se han alejado de la fe o atraviesan su vida en soledad. Danos la valentía de acercarnos a ellas con sencillez, de escuchar sus historias y de mostrarles, con nuestras palabras y nuestro modo de vivir, la alegría de sabernos amados por ti.
Haz que nuestra comunidad nunca se encierre en sí misma. Que sepamos abrir espacio para quien llega por primera vez, acoger a quien busca sentido para su vida y acompañar a quien necesita caminar junto a otros. Que muchas personas puedan descubrir a Cristo porque antes encontraron una mano tendida, un rostro cercano y una familia de fe.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria. San Juan Pablo II, ruega por nosotros.